Prulla en sus 8° Centenario
Corría
el año 1206, cuándo el primer grupo de convertidas por Domingo, se
instalaba en Prulla.
Era la primera semilla de su Árbol ; pequeña y frágil, como todo lo que
nace, pero que contenía, ya en su inicio, la impronta del espíritu de
Domingo, que luego, en el transcurso de los años, se iría desarrollando y
consolidando.
Es de suponer que, si « solo Domingo las formaba » , por el espíritu que
alentaba a Domingo, podemos colegir, como ellas, sus primeras hijas,
vivirían en el mismo dinamismo contemplativo- apostólica de Domingo.
Es significativo, al respecto, , que ésta primera fundación de la Orden,
le diera el nombre de « la santa Predicación de Prulla, lo cual corrobora
el espíritu que las animaba.
El vigor de estas primeras Hermanas, debió de estar tan profundamente
fundamentado, que les hizo posible el atravesar todos los eventos de la
historia de estos 800 años, que, de diversas maneras , podrían haber
afectado la supervivencia de Prulla, tales como : la intromisión de
algunos reyes de Francia, de nombrar prioras reales ; la pretensión de
los nobles de Languedoc, de transformar el Monasterio en capitulo de
canonesas seculares, para las jóvenes nobles de Francia ; la revolución,
incendios y otros muchos sucesos. Ellas enfrentaron estas pruebas con
valiente coraje, fuertes en la sabiduría de la fe y en el silencio orante,
y salvo la interrupción de la revolución, la pequeña llama de Prulla,
iluminó con su luz y fecundó la Orden con su oración, desde su raíz
escondida, « entregando a los demás lo contemplado ».
Hoy, después de 800 años y con otras modalidades concretas, Prulla,
« cuna » de la Orden, sigue siendo el lugar privilegiado, donde Domingo
dejó su impronta y donde se percibe el secreto aroma de su carisma y la
gracia de su especial presencia.
El lugar a donde todo dominico/a vuelve su corazón, en un secreto
peregrinar espiritual, a fin de renovar el carisma de su vocación.
Hoy, una Comunidad Internacional, que quisiera ser representada por por
miembros de todos los paises como sìmbolo de fraternidad, unidad y
pluralidad de la Orden, comienza a germinar, pequeña y fràgil, como
aquella primera semilla de Domingo.
Hoy todos los ojos están vueltos hacia Prulla, en este 800 Centenario de
su fundación, y con razón ; pero creo que todos los Monasterios y toda la
Orden lo celebra, porque con Prulla, nació la vida contemplativa en la
Orden, y por ello , de alguna manera, cada Monasterio, cada Convento,
cada miembro de la Orden, celebra su propio nacimiento, el gran don de la
vida contemplativa, la raíz escondida de su fecundidad.
Sin embargo, creo que esta efeméride, no debe quedar solamente en una
jubilosa Celebración, aún digna de todo encomio, sino que ha de ser la
ocasión de una revisión y revitalización de nuestro « ser » contemplativo
en el carisma dominicano, de forma que, como la savia vigoriza todo el
árbol, así la entrega de nuestra vida, como savia vital plantada en el
corazón de la Iglesia y de la Orden , por la oración, escucha y estudio de
la Palabra, obre en nosotros , por la acción del Espíritu Santo, como una
otra encarnación, en la vivencia de los Misterios de Cristo, especialmente
en el misterio Pascual actualizado en el vivir de cada día, a fin de que ,
como pan partido y repartido por la vida del mundo, nutra y fecundice la
vida y la palabra de nuestros Hermanos, para ser fieles, en la fidelidad
del Amor inagotable, que como profecía de nuestro Carisma Dominicano,
siempre nos provoca aún « más allá » y « más adentro » hacia la plenitud
de Vida y Comunión en el Silencio.
¡ Venid, pues Hermanas ! y
hagamos de nuestra vida , una ofrenda de amor, al Amor más grande.
Sor Catalina Lage
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